jueves, 2 de junio de 2011

Las Dos Ruedas toman la galaxia. (Episodio I)


"Inolvidable", "encantador", "emocionante", "fantástico", "imprescindible", ... Harían falta muchos más adjetivos para describir la sensación que se me quedó al llegar a casa después de participar  por primera vez en el Día de la Bici. Me parece que ya os he dicho que no es la jornada que patrocina el Ayuntamiento del planeta Che -que es en septiembre-, ni el de la Unión Galáctica Europea, ni nada de eso; es el que se celebra en el colegio de mis pequeños Jedis cada año, coincidiendo con el último día del curso que hay clase por la tarde, o sea, el 31 de mayo. Y cómo lo organiza, madre mía, cómo lo organiza. Mejor será que lo cuente y me deje de adjetivos.

8:50 AM

Concentración junto a la Estrella de la Muerte del (numeroso) grupo de ciclistas que vivimos por la zona. Allí acudimos mi pequeño Obi Wan y yo con nuestros velocípedos y nos encontramos a algunos maestros Jedis convenientemente uniformados para que se les distinga de los papás. Me ofrezco voluntario y me colocan un brazalete identificativo. Soy autoridad. Los niños me temen. Mi palabra es ley.

-"¡Oye, tú, niño, calladito y sin salirse de la fila!".
- "Sí, Milord, ahora mismo".
- "¡A ver cómo te portas, que te tengo fichado!".

Las tropas imperiales, coordinadas a la perfección y montadas en sus vehículos, nos escoltarán todo el camino y se encargarán de que ninguna nave, caza o carguero espacial nos corte el paso. Colocamos a los niños en fila de a dos y esperamos la señal de la Guardia Civil Galáctica para empezar la marcha. Obi Wan se sitúa con los de su clase. Yo, en un lateral guardando la formación.

9:00 AM

Con puntualidad británica comienza la marcha hacia el planeta boscoso donde está el Colegio Canciller Palpatine. El camino es precioso: huerta, casas de agricultores, campos de arroz que ahora se encuentran inundados para la siembra, naranjales. El día acompaña y un tímido sol espera a que pasemos, agazapado  tras las nubes, para no quemar la delicada piel de los pequeños padawans. Atravesamos dos o tres poblaciones rurales menores con sus alquerías tapizadas de buganvillas, geranios y murcianas, y se van incorporando a la serpiente multicolor los niños que salen de ellas. Estamos en el Parque Natural de la Albufera. Es primavera. Vamos a la marcha que dictan los pequeños, los de 9 años, que hábilmente hemos situado en cabeza. No hay prisa. Hay que disfrutar el día. La Guardia Civil galáctica cumple su cometido a la perfección: una moto en cada cruce, cada rotonda, cada semáforo, para que no nos paremos y circulemos seguros. Cierran la carrera dos furgonetas escoba, por si las caídas -que las hubo, pero sin importancia-.

- "¡Niños: guardad la fila o saco la espada láser!
- "¡Tú, el de rojo, como te vuelva a ver cruzarte con la bici te congelo en carbonita pero ya!"

9:45 AM

Conforme vamos llegando al colegio se escucha el griterío. Los más pequeñitos, entre los que está mi pequeño Anakin, nos esperan en la entrada agitando unas pequeñas banderitas hechas por ellos mismos. La emoción hace que se me escape una lagrimilla, que gracias al casco-máscara no se aprecia, lo que evita restar prestancia a mi imponente aspecto de Lord Sith. Y así, de dos en dos, vamos entrando al centro escolar donde dejamos las bicis en un lado del patio.

10:00 AM

Los que ya hemos llegado nos situamos junto a los pequeños, sus maestros y sus papás, formando un grupo más numeroso para dar la bienvenida al otro pelotón, el que viene por la otra ruta, la de los pueblos del sur, que, como la nuestra, circula organizada hacia el colegio. Aplausos, banderitas, gritos... los pobres pájaros que observan desde los árboles están muertos de miedo. Creo que van a emigrar hacia el norte en busca de calma y silencio un mes antes de lo que les tocaba. Las maestras Jedis recogen a los pequeñines y se los llevan a clase a ponerles el casco y subirlos a sus bicis. 

10:15 AM

Aparecen los padawans de tres, cuatro y cinco años en fila por la puerta y salen de la escuela. Más aplausos. Las madres lloran de emoción. Algunos llevan ruedecitas cogidas al eje trasero porque no saben montar todavía. Las maestras los acompañan hacia la playa corriendo a su lado donde dan la vuelta a una rotonda y vuelven hacia el cole. Es su ruta. Está hecha a la medida de sus piernecitas. Las tropas imperiales vigilan que no pasen otros vehículos que no sean los oficiales de la organización. Todo está saliendo de maravilla. Les vemos entrar de nuevo en el colegio entre aplausos, gritos y, no sé si lo había dicho ya, banderitas.

- "¡Ay, mi niño, qué guapo va!"
- "¡Mira el Jonatan, qué gracioso; el casco es más grande que él!"

Definitivamente, garcetas, patos y charranes abandonan el parque natural un mes antes de lo que les toca buscando el sosiego y la paz de otras tierras, otros humedales más al norte, donde poder dormir a pata suelta unas horas más.

- "No vuelvo a pasar el invierno en el planeta Che. Tanto ruido genera estrés y se me caen las plumas".


Próximamente, en una galaxia lejana, el episodio II.

13 comentarios:

  1. Que envidia me das , si eso lo intentamos en Madrid no llega ni un niño a salvo

    Me alegra que lo pasarais tan bien

    Un abrazo

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  2. Hola, Anónimo.

    Una de las razones por las que llevamos a los pequeños Jedis a ese colegio es porque está en medio de un parque natural. Se respira naturaleza por todas partes y hacen muchas actividades al aire libre. Además, la playa está a 200 metros.

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  3. Hola vuelvo a ser yo , bueno siempre he sido yo , blogger no me deja poner mi nombre , todavía no sabes quien soy , jolin , Caarsa , encima dime que a 200 metros de la playa , quedaban pisos en tu galaxia , ten cuidado que voy y llevo dos Jedis más

    Un abrazo

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  4. Buenas, Caarsa.

    Perdona, no sabía que eras tú, tampoco lo ponías. Procuraré, cuando hable con los de Blogger, darles una colleja, que se lo están mereciendo. Pero bueno...

    Sé bienvenido cuando quieras. Por aquí quedan demasiados pisos sin vender, por desgracia. Hace unos años se construyeron demasiados y eran demasiado caros, así que, si tienes pasta, este es el momento de convertirte en habitante del planeta Che y de matricular a tus hijos en el colegio.

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  5. Como no te van a poner el brazalete de autoridad!! El Sr. Skywalker no puede ser un cualquiera, bueno, NO es un cualquiera!! jajaja
    Nos has dejado en todo lo mejor!! episodio II ya!!

    Saludos!!

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  6. En mi cole también lo hicieron!!!! pero tenía que ver con el ayuntamiento, o algo así... yo no participé, solo vi las bicis.

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  7. Que alegre y divertido parece. Un bonita dia d eprimavera con las bicis en el campo, haciendo ejercicio, todos juntos, padres, madres, niños... me alegro de que lo disfrutaras y espero la segunda parte de la narracion de ese dia.

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  8. Se nota que eres padre. A tu relato le falta una parte del lado oscuro que yo como madre vivo a diario. Estoy convencida de que alrededor de toda esta historia emocionante hay un lado oscuro como tu capa en la que las mamás compiten por llevar la bici más reluciente o que la banderita de su "joya" sea más banderola que banderita. Je, je. Si yo te contara la que se lía en el cole del mío con los disfraces de fin de curso.... Ja, ja...la salsa de la vida al fin y al cabo.
    Un saludo

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  9. Qué hay, Gybby.

    Qué razón tienes. Tú llegarás lejos.

    No te preocupes por el episodio 2, que está en el horno. Falta poco ya.

    Cómo estás, Ana.

    Aquí se agradeció la colaboración del ayuntamiento, bueno, no de todo, solo de la Policía Local.

    Y mira que no participar. ¿Te da miedo montar en bici? ¿Sufriste alguna caída de pequeña? ¿Las dos cosas?

    Cómo va eso, Nerea.

    Lo parece y lo fue, te lo prometo. Ya lo verás en la segunda parte.

    Qué tal, Mamen.

    Tienes razón en parte. A mi relato le falta algo tan importante como que el pequeñín de la casa pudo estar con su banderita (que hicieron las maestras de infantil, no las madres), gracias a que Leia se encargó de llevarlo y recogerlo en la parada del autobús. Todo eso lo verás en la segunda parte. Stay tuned.

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  10. jo¡¡¡¡¡ yo también quiero.... eso que soy bastante torpeda con la bici, pero si hubieran hecho una historieta d estas cnado yo era peque hubiera sido la bomba.

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  11. Qué bien suena esto del paseo en "ala-x-cicleta"!

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  12. Hola, Rutsa.

    No hay edad para montar en bici, no vale la excusa. Apúntate el año que viene que me lo agradecerás.

    Buenas, Marnos'

    Y el caza lazo-cicleta y el Halcón-cicleta Milenario, ja ja ja.

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  13. Ah, me había perdido este post...

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